lunes, 30 de mayo de 2011

A dos años del Golpe, Manuel Zelaya regresa a Honduras

31 mayo 2011
AETC

Uno de los temores más impregnados en la sociedad latinoamericana es la amenaza latente de un Golpe de Estado, debido a que este fenómeno aconteció en la vida de varios países de la región como un método para derrocar a los mandatarios que escaparan de los designios de Estados Unidos y sus empresas transnacionales, argumentando la defensa de la libertad y la democracia en el continente, al igual que salvaguardándolo de entrar en las manos del comunismo, considerado un problema de seguridad hemisférica.

Al final de la guerra fría, se hubiera podido imaginar que América Latina ya no sufriría Golpes de Estado, sin embargo esta práctica continuó arraigada en la clase política latinoamericana como los eventos en Ecuador y Venezuela. El más reciente ocurrió el 29 de junio de 2009, cuando la región se despertó con la noticia de que el Presidente de Honduras, Manuel Zelaya, había sido tomado de su vivienda por militares, quienes lo exiliaron debido a que era perseguido por ruptura del orden constitucional.

El Golpe de Estado hondureño no se realizó por generación espontánea, Manuel Zelaya, quien provenía del Partido Liberal, de ideología centro-derecha, tuvo grandes acercamientos con el Presidente venezolano Hugo Chávez, tanto a nivel bilateral como multilateral, al integrarse como miembro de la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América (ALBA). A nivel local, se ganó el apoyo de los sectores más desfavorecidos al incrementar el salario mínimo 20% y con la creación del programa “poder ciudadano” el cual buscaba reconciliar a la sociedad con los gobiernos nacionales, quienes se encontraban distanciados.

Sin embargo, la acción que colmó la  paciencia de la clase política hondureña, especialmente la del Partido Liberal, fue el llamado a una consulta para reformar la constitución y crear la reelección presidencial; con este acontecimiento, se comparó al Presidente con sus homólogos de Venezuela, Ecuador y Bolivia; llegando al extremo de derrocarlo a Costa Rica para que Honduras no se convirtiera en una dictadura bolivariana más en el continente. Estos hechos costaron al país el exilio de los organismos internacionales, el desconocimiento de varios países de América Latina y el mundo, además de una crisis social.

Después de casi 2 años de que Manuel Zelaya fuera víctima del Golpe de Estado, regresó a Honduras el 28 de mayo, donde fue recibido por gente del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNPR), grupo creado por partidarios de Zelaya después del exilio; el ex Presidente de Panamá, Martín Torrijos; la Senadora colombiana acusada de vínculos con las FARC, Piedad Córdoba; el canciller venezolano y los Secretario Privados de los Presidentes de Brasil y República Dominicana. Este evento, según palabras del ex mandatario, se realizó gracias al ánimo del Presidente Porfirio Lobo después de la firma del Acuerdo para la Reconciliación Nacional, firmado en Cartagena, Colombia, y auspiciado por los Jefes de Estado del país anfitrión y Venezuela. Los puntos que se acordaron en el documento son:

·         Anulación de los puntos de captura del ex Presidente Manuel Zelaya; el ex Ministro de la Presidencia, Enrique Flores; y al ex alcalde de San Pedro Sula, Rodolfo Padilla
·         Reconocer al FNRP como partido político, por medio del voto legislativo; donde según los congresistas, 100 de 128 votos están a favor de la legalización del Frente.
·         Establecimiento de una Asamblea Constituyente para la reforma de la constitución, donde se trataran los casos de
o    Realizar la enmienda constitucional para que individuos que ya fueron Presidentes, puedan volver a postularse; esto daría la oportunidad a que Manuel Zelaya asuma nuevamente el cargo.
o    Permitir consultas ciudadanas sobre reformas constitucionales en forma de gobierno, extensión del territorio, ampliación del periodo presidencial.
·         Compensación a las víctimas del golpe de Estado

Manuel Zelaya, en su “entrada triunfal” a Honduras, según lo describen los dirigentes del FNRP, agradeció a Argentina, Canadá, Colombia, Bolivia, Brasil, Ecuador, Estados Unidos, México, República Dominicana y Venezuela por su ayuda, respaldo y solidaridad. Además pidió a la Comunidad Internacional, que aun no reconoce al gobierno de Porfirio Lobo, a hacer lo propio e incluir a Honduras, a la brevedad, en la Organización de Estados Americanos (OEA), Grupo de Río y Sistema de Integración Centro Americana (SICA).

Ante tal declaración, el actual Presidente de Honduras, el Secretario General de la OEA y el Jefe de la Comisión Europea para Centroamérica tienen expectativas positivas para Honduras en su regreso a la integración regional, ahora que Lobo ya no solo tiene el reconocimiento de México, Chile, Colombia, Perú, Guatemala, El Salvador, Panamá y Costa Rica; sino también ahora se le suma un país aliado de Hugo Chávez, Nicaragua, único que prohibía su regreso al SICA. No obstante, el Presidente que mostró mayor oposición a la reintegración hondureña, fue el ecuatoriano, Rafael Correa.

Después del recibimiento por parte de sus simpatizantes, Manuel Zelaya se dirigió a la Casa Presidencial, donde se entrevistó con los cancilleres de Colombia y Venezuela, María Ángela Holguín y Nicolás Maduro respectivamente, al igual que con el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza. Más tarde tuvo una cena con el Presidente Porfirio Lobo para sellar ese pacto de reconciliación que se firmó en Cartagena.

El regreso del ex Presidente Manuel Zelaya es claramente un triunfo para la sociedad hondureña y para los países que presionaron, mediante el no reconocimiento, al gobierno de Porfirio Lobo. Los esfuerzos mediadores realizados por Costa Rica, mediante el ex Presidente Óscar Arias; el hospedaje de meses en la embajada brasileña en Tegucigalpa a Zelaya, además del asilo por 17 meses en República Dominicana, vieron sus frutos al regreso exitoso del ex Presidente. Por otra parte, Porfirio Lobo da una imagen internacional de un mandatario incluyente con miras a la reconciliación, cumpliendo así una de sus principales propuestas de campaña.

Manuel Zelaya regresa fortalecido a Honduras y sin duda participará en las elecciones presidenciales de 2013, mediante un partido político que aglutine a todas las fuerzas políticas, en sus palabras, un Frente Amplio como el uruguayo; donde podrían estar incluidos los partidos que se pelean por la membresía del ex Presidente: su ex Partido Liberal que le dio la espalda en el Golpe de Estado, o el FNPR, con una ideología que temían los opositores a la consulta pública de 2009.

No obstante, estará en Manuel Zelaya juntar a dos polos opuestos, como el Liberal y el FNPR o elegir uno de ellos solamente, teniendo en cuenta que si elige al primero, este se desilusionará por la resistencia que llevaron por casi 2 años, aunque si es el segundo, podrían revivir aún con mayor fuerza los rumores de un gobierno pro Hugo Chávez en Honduras, poniendo nuevamente a la clase política local en contra, hasta tal vez la internacional. Aún faltan 2 años, el futuro dictará los eventos, mientras tanto Porfirio Lobo, Manuel Zelaya, el FNPR y el Congreso tienen que hacer en materia de reformas constitucionales y participación social, con el fin del desarrollo nacional y el cumplimiento del Acuerdo de Cartagena.